JOSÉ MANUEL MANZANO
"Trabajar mejor: equilibrio entre trabajo y familia"
18/10/2004
Es habitual que ya nadie discuta los estudios que muestran que en Chile trabajamos más horas que en el resto de los países sin ser más productivos. Independiente de sus metodologías, nuestra observación habitual nos muestra muchas horas en el trabajo y no por eso más competitividad en los mercados, lo cual nos ha hecho aceptar por la vía práctica esos estudios. Por otro lado, tampoco nos defendemos mucho cuando se nos plantea el nivel de stress con el que estamos viviendo y el deterioro que se va notando en la calidad de vida de las principales ciudades del país. Por último, ninguno de nosotros a estas alturas difiere con la opinión que hoy la educación de los hijos requiere de padres presentes y activos en la formación de sus hijos, y que la felicidad no está dada por ser buenos proveedores sino por ser buenos padres.
Todo lo anterior nos hace plantearnos permanentemente la disyuntiva de cómo hacer para equilibrar las exigencias del competitivo mundo laboral con las “exigencias” de nuestra vida personal. Es normal ver a las personas “jactarse” de lo mucho que trabajan, lo poco que ven a su familia y de la última vez que hicieron deporte. Las empresas, por su parte, tienen la misma disyuntiva. Cada vez el problema se torna más difícil. Si bien deben ser altamente competitivas para sobrevivir también requieren de personas integrales, que trabajen en equipo, pero en equipos con diversidad para así lograr visiones distintas, y, por último, cada vez se espera de ellas más responsabilidad social, la que incluye por supuesto la responsabilidad social con sus propios empleados.
El gobierno tampoco se libra de esta disyuntiva, si queremos una sociedad mejor no podemos olvidarnos del rol que cumple empleo en la calidad de vida de las personas pero tampoco es posible olvidarse que éste no puede ser a costa de la vida de las personas.
¿Qué hacer para solucionar esta disyuntiva?
Una alternativa, para muchos, es que la solución la tiene el gobierno disminuyendo la jornada laboral. No se preocupen, no viene por ahí mi propuesta; algo logré aprender en la Facultad, y obviamente lo que esperamos todos es mayor flexibilidad y no mayor regulación. Además, creo genuinamente que la solución no está en mayor regulación ni en más intervención de la Inspección del Trabajo; seguiremos teniendo el mismo problema cuando se reduzca la jornada laboral. Aún cuando sería un gran aporte del gobierno crear las condiciones para tener un mayor nivel en el empleo, sin duda más empleo “obligaría” a las empresas a competir por las personas o, dicho de otra forma, le daría a las personas más libertad al minuto de tomar una decisión. Otro aporte del gobierno es la tan ansiada flexibilidad laboral, la que permitiría a las empresas tener más herramientas al minuto de compatibilizar las sobrecargas de trabajo con el equilibrio trabajo-familia de sus empleados. Pero aún con esos grandes aportes, me parece que el problema seguiría existiendo.
Sin embargo mi propuesta viene por el lado de la autorregulación en las empresas, creando las condiciones de flexibilidad, beneficio, horarios, etc. que permitan un mayor equilibrio trabajo-familia, en definitiva una apuesta hacia que las empresas valoren contar con personas integrales que sean capaces de ser productivas, cumplir con sus desafíos profesionales y además llevar una vida familiar equilibrada. Ya lo sé… ¡¡¡Qué iluso!!! (pensarán muchos). ¡¡¡Se olvidó de la competencia!!! ¡¡¡¡Y qué pasa con la productividad!! , etc. etc. etc.
Creo que la motivación tiene que ser construir una sociedad mejor, y el rol que le cabe a las empresas y a los empresarios en ello no es menor, sin embargo también estoy seguro que es económicamente rentable. Si una empresa logra valorar a aquellas personas que hacen su trabajo en el tiempo justo y luchan por irse a la hora (sin tanto cafecito, tanta reunión sin sentido, y tanta copucha y teléfono), lograrán empleados más productivos, leales y felices, reduciendo una serie de costos asociados a la rotación y ausentismo. Por otro lado, lograrán atraer y retener mejor talento; cada día más los buenos empleados buscan las empresas donde se conjuguen mejores condiciones económicas, posibilidades de desarrollo y equilibrio con sus intereses personales. Por último, esto tendrá sin duda un impacto en los clientes, ya que empleados más estables y felices tienen un alto impacto en la satisfacción de clientes.
La propuesta está en atreverse a generar un ambiente que facilite el equilibrio (flexibilidad horaria, teletrabajo, jornadas parciales, facilidades a la maternidad, etc.), pero por sobre todo ir modificando el estereotipo cultural de que el buen trabajador es aquel que se queda hasta más tarde. Lo que debemos lograr es que se valore a aquellas personas que trabajando correctamente logran desarrollarse integralmente teniendo espacio para la familia, para la actividad física o para otros intereses personales. Si logramos que en nuestra sociedad no se admire al que se queda hasta tarde y trabaja de lunes a domingo (sin importar que hace durante su jornada y como lo hace), sino al que cumple su trabajo y se va a la hora habremos avanzado hacia empresas más productivas y una sociedad mejor.