GUILLERMO TAGLE QUIROZ
Director General Santander Investment
"Crecimiento económico y familiar... ¿incompatible?"
27/9/2004
Chile aspira y con derecho, a ser un país desarrollado. Para ello, es fundamental abordar y buscar soluciones a los problemas que impiden el progreso. Para aquellos de nosotros (aunque cada día parecemos más una especie en extinción), que consideramos a la familia como el núcleo principal del desarrollo, progreso y crecimiento de una sociedad, es alarmante la falta de preocupación con que se han abordado las cifras publicadas del censo 2002, según las que se puede verificar definitivamente, que la familia es hoy una forma de vida amenazada. Son cada vez menos los jóvenes que se quieren casar, son cada vez menos los que ven el modelo de pareja única y estable como la mejor forma organizar la vida y de ser feliz. Son cada vez menos lo niños que nacen en el seno de una pareja formalmente constituida, son menos los que logran pasar de la infancia hasta la vida madura viviendo con los mismos padres, son cada vez menos los niños que nacen en Chile. Hemos mejorado en muchas cosas, tenemos un mejor estándar de vida, la juventud ha incrementado su nivel medio de educación, tenemos más bienes por habitante, pero cada vez menos habitantes. Si la tendencia actual no se revierte, al final este problema que hoy se presenta como de carácter social, podría terminar –paradojalmente- afectando la posibilidad de que Chile sea un país desarrollado, que supere la pobreza y provea bienestar y felicidad a sus ciudadanos.
Contrario a lo que se podría esperar como reacción a la publicación de las cifras del censo 2002, las mayores polémicas desatadas durante el 2004 se refieren al uso –o no uso- de “la píldora del día después”, a la apertura con que se debería promover el uso de preservativos en la juventud, a los derechos de las parejas homosexuales a criar hijos, etc. Se ha celebrado, incluso como un gran triunfo social, el que hoy Chile ya ha entrado en la “senda del progreso”, por cuanto hemos logrado aprobar una ley para facilitar la disolución legal del vínculo familiar del contrato conyugal.
La colisión de conceptos que se deriva de la comparación entre el primero y segundo párrafo anteriores, hace fundamental plantear el problema y buscar fórmulas de solución. La crisis de la familia no sólo representa un germen de destrucción valórico y moral, es también una bomba atómica de destrucción patrimonial que limita el crecimiento económico y el desarrollo de la población. Es, definitivamente, el mayor problema económico y social que enfrenta Chile hoy. Una mujer/hombre abandonada(o), un hijo sin padres, un hogar destruido, representan la mayor amenaza para la estabilidad económica de una Nación, también el mayor virus para crecer en calidad de educación y formación de capital humano.
La crisis de la familia chilena genera -por tanto- un problema económico. Para solucionar problemas económicos se deben usar herramientas de esta disciplina. Siendo esta columna un espacio limitado como para pretender abordar el dilema en cualquier grado de integridad, es posible cumplir algunos propósitos. El primero y más importante, levantar el tema como una de las materias relevantes que Chile debe mejorar si pretende alcanzar el desarrollo. En segundo lugar, es también posible enunciar algunos tópicos particulares que podrían ser abordados con mayor prontitud, y a los que se dedican las siguientes líneas.
Aunque algunos puedan no estar de acuerdo con la diferenciación de derechos entre el hombre y la mujer, es claro que la presencia femenina en el hogar es vital para el desarrollo familiar. La falta de flexibilidad laboral presente en la legislación chilena actual, limita las oportunidades para que la mujer pueda combinar tiempo de trabajo con tiempo de apoyo familiar. Cambiar la legislación para que la mujer pudiese contratar un salario por horas, a ser realizado en jornadas flexibles y adaptables a la conveniencia de las partes, podría crear más oportunidades para trabajar desde la casa, para trabajar en las horas en que el apoyo es menos requerido, etc.
En materia tributaria, hoy no se permite la fusión de la declaración de impuestos de dos trabajadores activos que constituyen una sociedad conyugal. La fusión de declaraciones podría actuar como premio a la estabilidad de las parejas formales, para los casos en que uno de los cónyuges tuviese rentas significativamente superiores al otro y en que la suma de las partes pudiese reducir la tasa marginal impositiva de la pareja. La legislación actual discrimina a la pareja en que sólo uno de los cónyuges lleva el soporte económico y el otro se dedica al apoyo familiar, respecto de las parejas en que ambos se reparten la carga de trabajo y el sostén económico. También en materia tributaria, se podría permitir rebajar de la carga imponible como gasto, los dividendos pagados por el financiamiento de la vivienda utilizada por el grupo familiar.
Por último, en materia previsional y de salud, también se podría flexibilizar las normas de tal manera que las contribuciones de ambos cónyuges que trabajan, se pudiese sumar para potenciar los programas de salud a que podría tener acceso un grupo familiar.
Son muchas las medidas que se podrían inventar, con el objeto de fomentar e incentivar la formación de parejas, de familias, estables y permanentes. Aunque los incentivos económicos no sean moralmente los relevantes para este tipo de temas, ayudan. Crear más, sólidas y permanentes familias para Chile, mejorará sin duda las posibilidades de que este sea un país desarrollado antes del fin de nuestros tiempos.