ANDREA ROTMAN
Gerente de Marketing Entel Chile
"Incentivo laboral y tributario para empresas modernas"
02/08/2004
Me gustaría referirme a un tema que afecta a la mayoría de las mujeres que trabajan o que quisieran hacerlo, para quienes el conflicto entre el tiempo destinado a la familia y al trabajo es una realidad difícil de llevar....
Nuestro país ha sido señalado, según un informe de Competitividad Mundial elaborado por el Management Development Institute, como uno de los cinco países del mundo cuyos trabajadores permanecen más tiempo en su lugar de trabajo pero con una improductividad laboral que oscila entre el 50% y el 60%. Esto nos sugiere que la solución no va por aumentar las horas trabajadas sino por aumentar la productividad y uno de los mecanismos más efectivos para ello ha resultado ser el de la flexibilización de la jornada laboral, entendiéndose por esto un conjunto de acciones y normativas que permiten jornadas parciales o flexibles y, por lo tanto, que permiten a los trabajadores adaptarse a diferentes horarios, en distintos períodos de tiempo o meses del año.
Si sumamos a la alta tasa de horas trabajadas los tiempos de desplazamiento utilizados para ir y volver a los lugares de trabajo, el tiempo que queda disponible para otras actividades fuera del trabajo es dramáticamente bajo, lo que atenta claramente contra la calidad de vida de los chilenos, especialmente para la vida familiar. Por otra parte, uno de los factores que mayormente incide en la superación de la pobreza es la incorporación de la mujer al mundo del trabajo remunerado y claramente son ellas las mayores usuarias de la flexibilidad laboral en todo el mundo.
En otro ámbito, la penetración de Internet en Chile es una de las más altas de Latinoamérica. Cada día más hogares se conectan a la red y casi no existen empresas, por muy pequeñas que sean, que no tengan una conexión a Internet. En la actualidad, la mayoría de las compañías utilizan Internet para hacer lo mismo que antes, pero de una forma más rápida o barata. El cambio de las nuevas tecnologías va más allá de la esfera de los negocios, es, sobre todo, un cambio en la organización de las empresas, una nueva forma de comunicarse laboral y socialmente. Aquí surge mi “idea” para que podamos crecer aprovechando esta revolución tecnológica en beneficio de una mayor productividad y mejor calidad de vida.
Mi propuesta es que nuestra legislación laboral y tributaria contemplen e incentiven la contratación de personas que trabajen desde sus casas (“teletrabajo”), a través de una rebaja tributaria que beneficie directamente a las empresas. Este menor gasto por trabajador podría invertirse en proveer de la tecnología necesaria al trabajador en su casa (PC con módem y acceso de banda ancha). Los beneficios del teletrabajo son enormes, especialmente si consideramos que las empresas necesitarán incrementar su flexibilidad y competitividad, tendrán que reorganizarse, mejorar el servicio al cliente y reducir prioritariamente sus costos fijos.
El teletrabajo se basa principalmente en el desempeño de la actividad profesional sin la presencia física del trabajador en la empresa durante una parte importante de su horario laboral. Engloba una amplia gama de actividades y puede realizarse a tiempo completo o parcial.
¿Cuáles serían los beneficios de este incentivo tributario para las empresas, los trabajadores y la sociedad? • Reducción de los desplazamientos hacia y desde el trabajo, lo que supone un ahorro de tiempo y de dinero, además de otros efectos colaterales como la reducción de la “fatiga” y de la contaminación ambiental.
• Optimización del tiempo del trabajador, tanto el dedicado a trabajar como el dedicado a su vida privada.
• Mayor flexibilidad tanto para las compañías como para los empleados, que no estarán sometidos a contratos fijos ni a una rutina de trabajo. Esto trae importantes ahorros de costos, al pagar por trabajo o proyecto realizado.
• Aumento en la productividad entre un 10% y un 40% (según el European Telework Online.
• Ahorro de espacio físico en las oficinas con el consecuente ahorro de gastos generales asociados a cada trabajador (luz, agua, energía, aseo, etc)
• Incorporación de una nueva fuerza laboral, principalmente mujeres y jóvenes, con el consecuente impacto en el ingreso familiar. La implantación de este sistema tiene sentido en organizaciones donde se potencie la flexibilidad de sus empleados, valorando los resultados obtenidos –cantidad y calidad del trabajo y cumplimiento de los plazos– y no por las horas de presencia en el puesto de trabajo.
Las empresas podrían mantener oficinas funcionales que fueran utilizadas por más de un trabajador, asignando su uso por día, además de tener salas de reuniones y sistemas de agenda electrónica eficientes que permitieran una buena coordinación del personal y sus jefaturas.
En el fondo, el teletrabajo es consecuencia directa de las nuevas tecnologías de la información, las comunicaciones y de la gestión empresarial basada en objetivos. En Estados Unidos ya son más de 30 millones las personas que trabajan fuera de la oficina, en Chile aún hay mucho por hacer.
Con metas claras y una adecuada supervisión del trabajo realizado desde las casas, este sistema podría ser una solución para muchas personas, especialmente mujeres que necesitan y quieren ser parte de la fuerza laboral o empresas que hoy tienen limitaciones tanto económicas como físicas para crecer y mejorar sus índices de eficiencia y productividad.