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PATRICIO JOTTAR
Gerente General Cervecería Chile S.A.
"Un cuarto poder para el Estado"

27/07/2004



PREÁMBULO: Compartí mi idea con una persona a la que respeto mucho. Quien lea tu propuesta, te va a encontrar–al menos- ingenuo, me dijo. A un rey medieval–le respondí–le hubiese parecido “ingenua” una propuesta en que las funciones del Estado se dividieran bajo tres reinados independientes: uno que administrara la justicia, el otro las leyes, y el tercero todo lo demás. Muchos siglos después, le agregué, esa era la norma de la administración del Estado en occidente. Es cierto–concedió mi amigo-, te habrían considerado injustamente ingenuo, pero hubieses muerto catalogado bajo dicha condición.

Hago este preámbulo, porque es muy probable que mi idea no se haga realidad en los próximos ochenta años, pero tengo la convicción que algún día podría ser de gran aplicabilidad.

GÉNESIS: Desde que egresé de la PUC, y a continuación en mi desempeño gerencial, siempre me ha interesado el concepto de “estructura organizacional”, esto es: a)dividir las distintas funciones de la organización, y b)crear los mecanismos de coordinación entre ellas. Me pregunto, ¿cuál es la mejor estructura organizacional para el Estado?

IDEA: Mi idea es que el Poder Ejecutivo debiera dividirse en dos: uno a cargo de la economía, y el otro a cargo de las demás funciones; cada uno dirigido por un Presidente elegido democráticamente; manteniendo en su forma actual los Poderes Legislativo y Judicial.

El primero tendría como misión, crear las condiciones que permitan la generación de riqueza sobre bases sustentables. Bajo la gestión de este poder, deberían encontrarse las políticas macroeconómicas; financiamiento; impuestos; facultad de proponer al Senado el nombre del presidente del Banco Central; administración de empresas públicas; regulaciones sectoriales y promoción de la libre competencia; mercado del trabajo; obras públicas; y relaciones económicas con el mundo.

Todos los fondos obtenidos por éste, después de pagar sus propios gastos, serían entregados al segundo (el que no tendría facultad para contraer deudas) para que lleve a cabo su misión, que es la de crear las condiciones para que todas las personas alcancen el mayor grado de realización posible. Bajo la gestión de este poder, deberían encontrarse las políticas y gestión pública de las áreas de salud, educación y vivienda; desarrollo social de grupos con necesidades de apoyo; gobiernos regionales; seguridad interior y exterior; Fuerzas Armadas y Carabineros; y relaciones políticas con el mundo. Pienso que este último debería llevar el título de Presidente de la República, y tener su representación, dejando para el ejecutivo económico el título de “Presidente de Política Económica”.

Los mecanismos de coordinación entre ambos poderes en particular, y los cuatro en general, requerirían de una reflexión profunda y años de maduración. Por cierto se debería crear un conjunto de normas, reglas y mediciones que permitan acotar, enfocar y evaluar la gestión de cada uno de ellos.

ARGUMENTACIÓN: Tres son los argumentos que me hacen pensar que ésta es una estructura organizacional deseable para el Estado: a) especialización, b) conflicto de intereses, y c) profundización de la democracia.

1. Especialización: El mundo de hoy es muy complejo y lo será cada día más. Como consecuencia, también es compleja la administración del Estado. Por muy capacitado que sea, la probabilidad que un presidente gestione bien tantas áreas a la vez, es muy baja. El mundo de la gestión de instituciones, siempre ha encontrado en la especialización una respuesta para enfrentar la complejidad.
2. Conflicto de intereses: es posible pensar en innumerables ejemplos de actuaciones económicas inconvenientes que se presentan como socialmente favorables y viceversa. Análogamente es posible pensar en actuaciones sociales inconvenientes que se presentan como económicamente favorables y viceversa. En todos estos casos la popularidad de corto plazo, enfrentada al mayor desarrollo de largo plazo, entran en conflicto. La separación propuesta no hace desaparecer estos conflictos de interés, pero los aminora al romper la conexión directa entre la gestión de las áreas económicas y sociales.
3. Profundización de la democracia: Una fórmula como ésta profundiza la democracia, pues permite que la gente elija a quien mejor la represente en cada uno de estos ámbitos. Teóricamente–habría que pensarlo bien- una misma persona podría acceder democráticamente a la presidencia de ambos poderes. Si este fuera el caso, la organización actual del Estado sería un caso particular de la propuesta.

Detrás de estas ideas no hay una posición dogmática respecto al rol o al tamaño del Estado. Sólo hay una propuesta de estructura organizacional, más especializada, sujeta a menos conflictos de intereses y más democrática.

COMENTARIO FINAL: Respecto de una propuesta como ésta, hay numerosas preguntas sin respuesta. Es mucho lo que habría que debatirla para llegar recién a un proyecto embrionario. Estoy consciente de ello, pero intuyo que valdría la pena hacerlo.

También es posible migrar gradualmente a una fórmula como la propuesta. Un primer paso podría ser independizar algunos aspectos de la política fiscal, como ya se hizo con la monetaria, entregando su gestión a un organismo especializado e independiente. Como señalara en el preámbulo de este artículo, tengo la convicción de que algún día los Estados avanzarán en este sentido y se estructurarán bajo un modelo que recoja algunos de los elementos aquí planteados.